
De la Capital a la Mardel, Crobar llegó para quedarse señores.
Uno de los boliches porteños de moda se vino a probar suerte a la costa, y parece haberla encontrado rápido. Hace escasos meses abrió sus puertas y ya es una fija que no falla.
La gente que asiste en su gran mayoría ha cumplido entre 20 y 25 abriles, quizá un poquito más. Parece que la caída de Alem por la imposición horaria fue aprovechada por la novedad y estos muchachos se van a bailar a la playa.
Lo mejor: la ubicación y el horario. No queda lejos como Constitución ni cierra temprano como Alem. Y lo más importante es que ¡está en la playa! Ya puedo imaginar los amaneceres de sol, arena y ebriedad que se vienen con la temporada…
Flojito: el precio. No es tan grave, pero una entrada de $40 para los hombres hace que una salida promedio ronde los $80-$100.
En fin, buena música, buenas mujeres y muy buena onda se conjugan para hacer de Crobar una alternativa a tener en cuenta a la hora de decidir la salida.
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